Elegir según el tipo de bolso
Por evidente que parezca, la (buena) elección de un bolso se hará en primer lugar según el uso que desee darle. Con la llegada de nuevas modalidades de trabajo (teletrabajo, nomadismo profesional…), el bolso se ha convertido en un elemento clave para las mujeres y hombres de negocios: más allá de un simple accesorio, debe poder contener tanto un ordenador, una tableta y documentos, como un compartimento para las pertenencias personales. En general, se le ofrecen cuatro tipos de bolsos: el bolso de mano, el bolso de hombro, el mochila y el bolso bandolera.
Si viaja ligero hacia la oficina, un totebag o un bolso de compras serán adecuados: muy prácticos y menos formales que un maletín, aportan un toque de moda a su look profesional a través de colores y materiales trabajados. Y para que su bolso le dure en el tiempo, elíjalo en sintético o en cuero en lugar de en lona.
Si es aficionado a la bicicleta o al patinete, el bolso bandolera, el bolso de hombro y la mochila serán sus mejores aliados para mantener las manos libres. Los dos primeros combinan estética y practicidad: la bandolera, a menudo reforzada, permite un confort sin precedentes para transportar sus pertenencias. Sin embargo, tenga cuidado de no sobrecargar su bolso si lleva un abrigo o una chaqueta con hombros estructurados: el peso del bolso y la correa podrían dañar el acolchado y estropear la prenda… además de causarle dolor de espalda. La mochila, por su parte, es un clásico a cualquier edad: ergonómica, ya no es utilizada únicamente por los adolescentes y combina moda y diseño en beneficio de materiales nobles (cuero) o técnicos (nylon, sportswear…)
Finalmente, los puristas preferirán el eterno portafolios, el accesorio perfecto para la mujer o el hombre de negocios. Aunque sigue siendo muy codificado, siempre encuentra su lugar para llevar sus efectos profesionales de manera segura. Sobrio, robusto, atemporal, el portafolios, de hecho, se ha modernizado con la aparición de correas cada vez más elaboradas.